Viajero...No tienes espacio ni tiempo para andar...


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“De  precisión  carezco”




Este es uno de esos momentos en qué nada sé.
Lo que a mi alrededor acontezca, de mí no depende, en nada contribuyo a que esté o se vaya.
El tiempo y el espacio se me confunden.
No tengo motivación alguna.
No siento interés alguno, pero en una especie de vigilia me mantengo. O me mantiene. Precisarlo me es negado, ¿o será que no me es preciso…?
Presiento que nada sé, como tampoco me interesa.
No me motiva conocerlo. Tampoco el ignorarlo.
Imperturbable en posición me encuentro.
Incertidumbre no tengo, aunque en algo me intereso, pero no me es conocido alguno, marcho dentro de mi inmovilidad.
No preciso la oscuridad, como tampoco lo iluminado.
Interés alguno acude a mí. Nada sé. Nada me importa.
Y en esta especie de limbo en que imbuido me encuentro que me sumerge, me rodea y me bordea, pero que en nada preciso. No encuentro lógica, pero es que nada me motiva a pensar siquiera.
Incierto dentro de la ambigüedad.
En la sinrazón, pero con alguna razón me acude pero precisarlo no me es perentorio.
Reconozco que pensamiento tengo, pues algún sentido ha de prevalecer, seguro no estoy de cuál es el que tiene la batuta en este preciso instante.
En el tiempo transcurro, pero ninguna alarma en mí se enciende. Miedo no tengo. Incertidumbre traspasa mi sentir.
La rueda de la vida, desconcierta y confunde mi sentir, mis pensamientos vagan sin precisión alguna.
Pienso que no siento. Inmóvil espero, pero en verdad, desconozco su origen o su destino, tampoco me es lícito saber su recorrido, como consciente no estoy del sitio en qué estoy.
Pero algo si de decir, pero sentido a ello no acude.
No obstante, mi visión en una parte imprecisa insiste.
Preciso es que no despegue mi atención, que aunque nada sé, pero insiste en que no cambie de sitio.
He de seguir en posición de atención. No sé qué será, ni el por qué estar, pero algo muy dentro de mí, como que sujeta mi cabeza y en esa dirección me precisa a que pendiente esté.
Trato de cubrir el espacio indicado, ignoro su proceder, pero insisten en que no pierda instante alguno. Consiento en obedecer   -pero determinación carezco, y sé y consciente estoy que eso es así-     sin embargo como sometido me siento, algo en mí muy lejano se revela. No logro cuantificar su esencia.
Tampoco interés alguno despierta.
Y en ese batallar sin sentido me encuentro, cuando uno de mis sentidos me alerta, preciso mi visión y al sitio en cuestión acudo, aunque consciente estoy que me movilizo en mis sentidos.
Uno me alertó y el otro asumió su vigilia, moví mi cabeza y capturar pude el origen de ese alboroto.
Absorto pude contemplar que “algo” en medio de la penumbra su aparición hizo.
No preciso su volumen, como tampoco su contenido.
Pero sin embargo, uno de los elementos su presencia me encuadró y me refiero en esta ocasión que el viento impetuoso su origen me hizo patente.
Sin saber a qué atenerme, mi sentido visual se fue incrementando y aunque reconozco que mi sentido humano, nada logró visualizar, otro me indicó que algo allí se genera.
Ha de ser así, puesto que comprendo que el viento en dos partes se divide, y así lo percibe una parte de mí, con insistencia me lo indica.
Ciertamente un bulto de impreciso contenido ante mí se presenta, y lo sé porque el viento no lo traspasa.
Y si no lo transfiere, sino que lo bordea, por deducción lógica debo asumir, que ese “algo” su consistencia posee. Seguramente algún tipo de vida lo sostiene.
Pero mis ojos no me precisan. No me aclaran ese misterio tan enigmático que enfrente se me presenta.
¡Un momento! Hay otro elemento que su presencia delata. Veo con cierto estupor que los insectos que allí convivían, espantados salen. No sabía de su presencia, ni que moraban allí, pero ahora se me hacen visibles pues huyendo despavoridos están…Luego algo en ese sitio especifico se ha alojado.
Con cierto interés trato de agudizar, ya que algo me intriga, pero he de ser sincero…No logro visualizarlo.
Pero es que esos seres que antes no veía, ahora en despavorido accionar, huyen de allí.
Son muchas las evidencias. En término de colores, puedo alegar que lo que antes creí apreciar de oscuro, ahora se desplaza a una velocidad increíble.
¡Hasta su apariencia finiquitó!
Se me presenta ahora de una tonalidad mas clara, como si lavada la tierra fue, pero no de líquido alguno, una fuerza desconocida su presencia ante mí ha efectuado.
Cierta acción ha surgido dentro de mí, que me está indicando que alguna acción he de seguir.
Pero perturbable me aliento, aunque imprecisión tengo. Sé que respiro, pero es que no siento mi cuerpo andar. Aunque presencia he de tener.
Pero en la inmovilidad me he sometido. O quizás así me prefieran. En verdad, desconozco lo que me rodea.
Pero de lo único que apresa varios de mis sentidos, es que ese algo avanza sin dirección segura aparece. Y lo sé porque mi visión se somete a un espacio ya definido. La tierra que hasta ahora lo ha contenido, sus colores ha aclarado.
Un ecosistema ha sido desplazado.
No pude cuantificarlos, pero si apreciarlos.
Su mudanza violenta su proceder.
Una especie de inmovilismo apresa ese espacio definido, pero no puedo definirlo.
Al parecer el tiempo se ha detenido.
O quizás se ha permutado. Eso no lo puedo definir.
Una fuerza extraña su espacio ha sometido. No logro medirla, tampoco cuantificarla, pero sé que su fuerza inmensa, sometida en un espacio específico ha sido.
Me cansa tanta imprecisión. Mi atención se ve truncada, no me gustaría ser mas consciente, pero entiendo que de mí ya no depende.
Por lo que sin razón aparente, mi atención obligada se siente, no debo despegar de ese sitio en particular.
Testigo sometido me siento. He de certificar lo que no puedo calificar. Desconcierto me trae.
Pues no lo puedo ver   -por lo menos con mis ojos muy humanos que son-    pero es que algo me conciencia a que de este mundo no es. Luego mis dudas me asaltan.
¿Cómo puedo testigo ser, de algo que desconcierto me trae?
¿Qué interés despierta en mí, lo que no comprendo ni puedo encuadrar…?
No obstante, a pesar de que contemplo lo que no puedo ver, presiento que el tiempo transcurre, aunque nada de ello sé.
Sin embargo una presencia estática,  en posición inerme se encuentra encuadrada en un espacio físico que en nada mas me confunde. Intento despejar mi conciencia, pero las fuerzas en nada acuden a mi deseo.
No obstante carezco de la determinación necesaria para ello apartar, así que sin querer y sin conocimiento alguno de lo que ha de ocurrir he sido sometido a allí permanecer. Puesto que es así.
He de aceptarlo de esa forma. Pues de otra cosa no lo sé.
Contemplo lo que no puedo entender.
Veo con persistencia, que los vientos persisten.
Un vacío en el centro de ello, se divide sin sentido.
Ya en el tiempo así lo he percibido, luego cambio no ha habido. Mas mi intriga se acrecienta.
Sin sentido alguno me desorienta, a lo impreciso me conduce. ¡Si algo acudiera en mi auxilio!
¿Pero de qué será que me salva?
Algo lo delata, pero mis sentidos no me lo precisan.
Entiendo que confiarme no debo. Pero ¿de qué…?
Qué brutalidad me somete. A qué sentido ilógico me han sometido, no logro enterarme, pero las alarmas que conscientes deben estar, no se han encendido.
Luego…Entiendo que algún cambio se ha cernido, pero nada mas eso. ¿Sólo eso…?
Precario me encuentro. Entiendo que debo desplazarme, pero no logro asimilar si en huida o en escape he de asumir. O si de ellos, apartarme debo.
Pero he de asumir, lo que no entiendo, como tampoco mi comprensión ha de abarcar en lo que a mi seguridad debo asumir.
Pero sé que esa incontenible acción, que el elemento aire me indica, que su presencia de algún modo persiste en continuar allí. No sé si su presa he de ser.
O que por alguna razón me ha de traspasar.
¿O será que mi presencia en algo lo obstaculiza?
¿O se siente intimidado por mí…?
He de moverme. Pero no siento la fuerza necesaria para poder cumplir con el objetivo a que me han sometido.
¡Qué sensación tan extraña, de mí se ha apoderado!
Sé, entiendo y comprendo, lo que en nada puedo cuantificar, ni mucho menos cualificar…Pero algo he de hacer. Aunque desconozco la forma, persigo su fin.
¡Qué cansancio acude a mí!
¡Qué desconcierto alienta mi existir!
Sé que algo he de hacer. No logro movilizar ni un solo miligramo de fuerza contenida. Como tampoco he podido cuadrar mi atención debida, ya que es muy profusa y dividida.
No sé qué he de hacer, ni en el espacio que me he de mover, el tiempo carece de sentido.
Pero de repente, y sin decisión aparente, fuerza extraña la embargó y hacia mi persona se dirigió.
Desconozco su destino, pero sé que en medio de su objetivo me encuentro, mas no logro asumir que de aquí he de desplazarme o hacia la derecha o a la izquierda, pero es preciso hacerlo.
Pero es que…No logro asumir el peligro que se cierne sobre mí…
Impávido contemplo lo que no logro ver.
Impreciso  destino me encumbre, ya nada he de hacer, y es que en primera instancia…Aludido no me siento.
Pero es que…Es que…
Ante mí se cierne lo que impreciso siento.
Una vorágine de pasiones acuden sin precisión alguna, se me desatan pasiones no conocidas, me tiran y me encogen sin aparente orden.
Algo se abulta en mí. Me desinfla, me encapsula y me escupe en aparente locura.
Dolor no siento. Pero alarma loca se me despierta, no sabía que se alojara en mi mundo,  ni en mi ser.
No preciso nada aun. Lo que desconcierta es que me vocifera, me insulta, me somete y…Nada hago para enfrentarlo, como tampoco para eludirlo.
Me siento preso, aunque cadenas no tengo.
Traspasa lo que considera mi parte sólida, y lo que no logro precisar, sometido ha sido.
No sé si floto, o me hundo. No tengo capacidad por saber, si lo que desconozco se ha hecho en mí o de mí.
Tiempo ha de transcurrir, pero no puedo afirmar lo que no me es lícito. Como tampoco ignorar lo que no conozco.
Sólo sé, que en nada sé. Sólo ando, aunque mi soledad no sea mi fiel compañera.
…Me he de declarar inseguro, aunque no estoy seguro.
¡En qué situación me encuentro, en que nada sé, nada comprendo ni a mi acude nada que conozca o desconcierto me ayude!
…He de seguir, aunque no me sienta en mí.
…He de pensar, aunque se me niegue pensamiento alguno.
No entiendo. No comprendo. Ni visible estoy.
Como tampoco acepte, lo que ignoro ser.
…Pero no importa…Sé que en algo he de continuar mi camino…Aunque destino no encuentre.
Desconfianza no siento, aunque la premura me apremie. He de hacer, lo que siento que no debe ser.
…El infinito se me hace finito. Lo grande por sencillez me consume. Lo ínfimo se me hace visible.
…Luego sé, entiendo y comprendo…Qué nada sé…














© Bernardo Enrique López Baltodano 2016








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